Te comencé a querer sin saber si tú me querías.

Todo comenzó una tarde de otoño, donde las hojas se veían marrones y caían al suelo suavemente, sin pensarlo fui a sentarme a una plaza a descansar y a leer mis libros. El viento soplaba fuertemente, casi no había gente en aquella plaza, derepente pasaste vendiendo bebidas calientes, te acercaste y me dijiste a una señorita tan bella como usted le regalo la bebida que quería, me sonreí y comenzamos a charlar.

Te comencé a querer
Desde entonces cada tarde de invierno paseaba por la plaza para encontrarte y tomar un café juntos, no importaba si llovía, nevaba o había sol a las 5 de la tarde estaba en el mismo banco esperándote.
Te comencé a querer sin saber si tú me querías, te ofrecí mi amistad para luego darte mi amor estando segura de que podía amarte.
Mis libros y mi descanso en aquella plaza han pasado a no tener importancia, ahora solo visito la plaza para poder encontrarte y esta vez iré decidida a decirte que estoy enamorada de ti y no quisiera nunca alejarme de este amor.

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